Resúmenes y conclusiones: Libro de los Mediums

primavera-floresCapítulo VI

MANIFESTACIONES VISUALES

Los espíritus se pueden tornar visibles especialmente durante los sueños, y también más raramente en el estado de vigilia. Lo puede hacer cualquier tipo de espíritu pero no siempre tienen el permiso, o la voluntad de hacerlo.

A veces lo hacen espíritus con mala intención, con el objetivo de asustar y en muchas ocasiones la de vengarse. Para los encarnados significa una prueba y lo que aparentemente es malo, el resultado puede ser bueno. Es una demostración que no todo muere con el cuerpo físico y que el alma conserva su individualidad después de la muerte. Otras veces lo hacen espíritus benévolos, con el objetivo de consolar a las personas, demostrarles que están cerca de ellas; dar consejos y en ocasiones pedir ayuda para ellos mismos.

Para los que vivimos en el mundo físico, el verlos continuamente podría perturbarnos y en cierta manera coartar nuestra libertad. Se puede establecer un diálogo con el espíritu que se aparece. Preguntándole quién es, qué desea y si podemos hacer algo por él. Si se trata de un espíritu que sufre nuestro consuelo lo podrá aliviar. La comunicación con estos espíritus se hace casi siempre a través del pensamiento.

Las personas que se nos aparecen en los sueños, casi siempre se trata de las mismas personas con las que nos reunimos en el mudo espiritual. Desde aquí no podemos tener noción de muchos de ellos, encontrando conocidos íntimos de hace mucho tiempo o de hace poco, de los cuales no tenemos ni idea quienes son en el estado de vigilia.

Cuando nos hallamos enfermos los lazos materiales se aflojan un tanto, debido al debilitamiento del cuerpo. Por ello podemos entrar en comunicación con los espíritus con mayor facilidad.

Las manifestaciones visuales de espíritus son más frecuentes y generales de lo que se pueda pensar.  Muchas personas no lo confiesan por temor al ridículo, y otras lo atribuyen a una simple ilusión de los sentidos. La mayoría de estas apariciones son durante el día y no durante las horas nocturnas, como podría pensarse.

La visión de los espíritus se produce en condiciones completamente normales. Aunque hay personas que los ven que se hallan en un estado cercano al éxtasis, otorgándoles una especie de doble vista. Hay que tener en cuenta que en realidad no se ven con los ojos, se ve con el alma.

Un espíritu que se quiera hacer visible, se rige por el mismo principio que para todas las manifestaciones, se debe a las propiedades que posee el periespíritu, el cual es susceptible de experimentar diversas modificaciones, a voluntad de él. Mediante la combinación de fluidos se produce en el periespíritu una disposición especial, que no tiene analogías para nosotros, y que lo hace perceptible.

Los espíritus pueden causar impresión al tacto, dejar huellas de su presencia e incluso, en ciertos casos, tornarse momentáneamente tangibles, lo que prueba que entre ellos y nosotros existe materia.

La facultad para ver los espíritus cuando estamos despiertos, depende del organismo, de la mayor o menos facilidad que posea el fluido del médium para combinarse con el del espíritu. No basta con la voluntad del espíritu para hacerse visible, hace falta la aptitud necesaria en la persona a la cual desea manifestarse. Esta facultad de ver en forma general y habitual a los espíritus es excepcional y no está dentro de las condiciones normales del ser humano.

Las apariciones se presentan con una forma vaporosa y diáfana, en ocasiones vaga e indefinida, a menudo, y en los primeros instantes, como una luz blanquecina cuyos contornos se van dibujando poco a poco. Otras veces las formas se acentúan con claridad. Los modales y el aspecto son similares a los que tenía el espíritu cuando estaba encarnado. El espíritu se muestra con la apariencia más adecuada para que lo reconozcan, si ese es su deseo. Se observara más claramente la cabeza, tronco, brazos y las manos. A los que conocimos durante su encarnación, normalmente se presentarán con las ropas que solían usar o que más les gustaban.

Los espíritus Superiores poseen una fisonomía bella, noble y serena. Mientras que los inferiores tienen algo de feroz y bestial, incluso se pueden presentar de forma animalizada.

ENSAYO TEÓRICO SOBRE LAS APARICIONES

Las apariciones pueden darse durante el sueño y en la vigilia. Durante el sueño, que son las visiones, se puede tener una visión actual del presente, una visión retrospectiva del pasado o de lo que está por acontecer. Pero las apariciones propiamente dichas tienen lugar en el estado de vigilia y cuando uno goza de la plenitud y entera libertad de sus facultades.

Al poder tomar todas las apariencias, el espíritu se presenta bajo aquella que mejor puede darle a conocer si tal es su deseo. Los espíritus elevados y que no están vinculados al ámbito terrestre muestran una figura bella, noble y serena. Mientras que los espíritus inferiores generalmente se presentan con la apariencia que llevaban en la última encarnación. Los más inferiores tienen algo de feroz y bestial, y pueden llevar señales de crímenes cometidos o de tormentos sufridos.

Los médiums videntes los pueden ver deambular entre los grupos de los vivos e interaccionar con ellos. Los espíritus buenos sugieren a los vivos ideas positivas, influyen adecuadamente o consuelan. En cambio, los espíritus inferiores intentan confundir y ridiculizar.

El espíritu se puede llegar a aparecer hasta con todas las apariencias de un cuerpo sólido, hasta producir una ilusión de tener delante de sí un ser corporal. No obstante, los hechos de apariciones tangibles son los más raros.

Por su naturaleza y en su estado normal, el periespíritu es invisible, pero puede sufrir modificaciones que le hagan perceptible a la vista. Por condensación, el periespíritu adquiere las propiedades de un cuerpo sólido y tangible, pero puede instantáneamente volver a su estado etéreo e invisible por propia voluntad.

Esta modificación del periespíritu se opera por una combinación afín con el fluido propio del médium, aunque esta combinación no siempre es posible, lo que explica por qué la visibilidad de los espíritus no es siempre posible. También es necesario que el espíritu tenga permiso de hacerse visible a tal o cual persona.

Otra propiedad del periespíritu es la penetrabilidad, es decir, que puede atravesar cualquier cuerpo sólido.

Las apariciones en estado de vigilia no son ni raras ni nuevas, ya que las ha habido en todos los tiempos. Son frecuentes sobres todo en los casos de muerte de personas que vienen a visitar a sus parientes o amigos. Son atraídos por la simpatía.

Existen ilusiones o efectos de óptica que han dado lugar al sistema de los espíritus glóbulos. Semejantes ilusiones no pueden ser otra cosa que el resultado de una observación incompleta, ignorante y atrevida sobre las apariciones de los espíritus, que hacen más mal que bien entre los incrédulos. El periespíritu es el principio de todas las manifestaciones. Su conocimiento ha hecho avanzar enormemente a la ciencia espírita, siempre por conducto de los mismos espíritus.

TEORÍA DE LA ALUCINACIÓN

Las personas que no admiten el mundo invisible lo explican con la palabra “alucinación”. Una alucinación es una percepción que no corresponde a ningún estímulo físico externo, pero la persona lo siente como si fuera real.

Aunque todavía no lo han explicado, lo quieren hacer por las leyes de la materia, y da igual que fuera buena o mala, ya que al menos seria una explicación.

La causa de los sueños se atribuye a la imaginación, pero no se nos dice qué es la imaginación, se dice que son recuerdos que tenemos de la víspera. Sólo el espiritismo nos podría dar la llave de éste fenómeno.

Sí la alucinación es real o no, es un tema que se debería de explicar también. Sí nos dieran una explicación fisiológica se vería si la teoría resolvía todos los casos sin omitir apariciones de personas en el momento de la muerte por ejemplo. Sí fuera un hecho aislado se diría que es una casualidad.

Un Espíritu bajo envoltura semimaterial puede usar cualquier clase de forma para manifestarse (con alas, cuernos, etc.). Desde los sentidos el Espíritu puede ver lo que no veía con los ojos, en algunos casos pueden ser visiones o un efecto de la vista de algunos objetos que hemos dejado en el cerebro. El Espíritu desprendido ve en el cerebro esas señales.

La variedad y la mezcla forman conjuntos extravagantes que casi se borran inmediatamente aun que se hagan esfuerzos para retenerlos. Es un hecho que la memoria es el resultado de las impresiones conservadas por el cerebro. Cuando las imágenes llegan al cerebro por los ojos, dejan en él una impresión y hace que lo recordemos como si tuviéramos un cuadro delante.

El alma ve en el cerebro las imágenes, sobre todo las que más le han afectado según las preocupaciones o las disposiciones del Espíritu.

En estado normal, suelen ser imágenes fugitivas porque el cada parte del cerebro funciona libremente, pero en estado de enfermedad, el cerebro está más o menos debilitado y el equilibrio no existe entre todos los órganos, por eso algunas imágenes no están borradas como en el estado normal. Esa es la verdadera alucinación y la primera causa de las ideas fijas.

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